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Álex, instructor de una academia de defensa policial en Santander, nos explica cómo salir bien parado de una situación de peligro sin necesidad de ganar una pelea. Sus largos años de portero y escolta en situaciones dificilísimas, en las que estuvo a menudo en peligro, lo avalan como uno de los mejores posibles instructores para enseñar a cualquiera las nociones más básicas y avanzadas de defensa personal y policial.

Álex, instructor de una academia de defensa policial en Santander

Yo no necesito ganar ningún torneo de MMA cuando me están agrediendo en la calle o me quieren agredir. Lo que quiero es salir con vida y a poder ser sin demasiado rasguños de una situación que no quiero que se complique nunca. No me interesa una pelea larga usando técnica y jugando limpio como si esto fuera un combate de MMA con una jaula y un árbitro y unas reglas. Si le puedo agarrar por los testículos a ese individuo violento que me está atacando lo haré. Si son varios contendientes a la vez tendré que quitarme rápidamente en el medio a uno y siempre buscando una posición en la cual tenga en línea a todos los agresores y no me deje a nadie a mis espaldas o en un flanco.

Lo más importante es neutralizar cuanto antes la amenaza y como mínimo conérselo muy difícil al agresor para que no tenga un camino fácil entre su trayectoria de golpe y el objetivo que mi cuerpo le puede presentar.

Yo siempre enseño a mis alumnos a salir de la situación en la que están y si hay que hacerlo golpeando se hará. Si veo que la situación se va a complicar tengo que guardar la distancia y buscar una salida posible y que sea todo lo más sencillo posible para mí. Entrenamos para defendernos de gente que sabe pegar y que sabe agredir y que pueden ser fuertes porque entonces podremos estar preparados para cualquier cosa. Tampoco dejamos de ser realistas: entendemos que en cualquier intento de agresión puede haber algo de daño hacia nosotros, pero lo que intentamos es minimizar ese daño y salir cuanto antes de la situación de la mejor manera posible.

Una alumna mía ha sido destinada fuera de la provincia en un cuerpo policial en el que está sirviendo y me preguntaba que dónde podría entrenar ahora. Lo que yo le dije fue que intentase entrenar cualquier cosa. Lo que fuera. Todos tenemos que entrenar algo y más si tenemos en cuenta cómo se está poniendo la situación. Yo mismo vengo a entrenar todos los días aunque haga calor o aunque los alumnos estén de vacaciones. Tenemos que estar preparados para lo que venga y nuestro cuerpo además agradece el entrenamiento y cuanto más constante e intensivo sea, mucho mejor.

Detectar el peligro con antelación, mantener la calma y buscar una vía de escape

Cuando se habla de defensa personal, muchas personas imaginan combates espectaculares o técnicas complejas. Sin embargo, Álex, instructor de una academia de defensa policial en Santander, insiste en que el verdadero objetivo nunca es ganar una pelea, sino salir de ella con la mayor seguridad posible. Según explica, la mejor defensa es evitar que el enfrentamiento llegue a producirse. Detectar el peligro con antelación, mantener la calma y buscar una vía de escape suele ser la decisión más inteligente. En la mayoría de las ocasiones, abandonar el lugar o rebajar la tensión evita lesiones y consecuencias legales que pueden cambiar la vida de cualquiera.

El tener un arma defensiva a mano nos da a las personas honestas y tranquilas la posibilidad de reaccionar frente a cualquier agresión y no sólo de personas, sino también de animales asilvestrados como pueda ser un perro que nos salga al paso en el camino. Es algo que también nos permite ganar cierta distancia frente a ese agresor que puede estar tomando la iniciativa y que ya está recortando su distancia frente a nosotros.

Al igual que los golpeos en los genitales, también puede ser interesante usar cualquier cosa que tengamos a mano para defendernos. ¿Por qué no? Y cualquier maniobra que hagamos en la cara y en especial en los ojos del adversario es eficaz, ya que instintivamente tenemos la tendencia insuperable a proteger esa parte tan importante de nuestro cuerpo y podemos como mínimo parpadear o cerrar los ojos o girar el rostro y esto nos da una oportunidad para tener un tiempo extra sobre el oponente para neutralizarle o escapar.

Que esas respuestas aparezcan de forma casi automática cuando realmente son necesarias

Cuando no existe la posibilidad de escapar y el enfrentamiento es inevitable, la prioridad sigue siendo la misma: crear una oportunidad para ponerse a salvo cuanto antes. Por eso, el entrenamiento profesional se centra en técnicas sencillas, contundentes y fáciles de recordar bajo presión. No se trata de intercambiar golpes ni de demostrar superioridad física, sino de realizar acciones proporcionadas que permitan romper el contacto y marcharse del lugar si podemos. En todo caso, lo importante es que salgamos indemnes, aunque eso implique agredir por supervivencia al que nos está agrediendo con las peores intenciones.

Álex explica que las técnicas más eficaces suelen ser las más simples. Bajo una situación de estrés intenso, las habilidades motoras complejas disminuyen, por lo que los movimientos directos y repetitivos ofrecen mayores probabilidades de éxito. El entrenamiento constante busca precisamente que esas respuestas aparezcan de forma casi automática cuando realmente son necesarias.

Otro aspecto fundamental es comprender el marco legal de la legítima defensa. Cualquier respuesta debe ser proporcional a la amenaza y estar orientada exclusivamente a proteger la propia integridad o la de terceras personas. Y prolongar un enfrentamiento cuando ya existe una posibilidad de escapar puede convertir a la víctima en responsable de consecuencias varias. Por este motivo, el instructor desaconseja confiar en la idea de que portar o utilizar un arma sea la solución definitiva si no sabemos ni lo que estamos haciendo. Además de las importantes implicaciones legales, la presencia de un arma suele aumentar el riesgo de lesiones graves y de una escalada de la violencia. La formación en defensa personal busca desarrollar criterio, autocontrol y capacidad para tomar decisiones acertadas bajo presión, priorizando siempre la evasión y la protección. La preparación también incluye aspectos psicológicos. Aprender a controlar la respiración, mantener la atención sobre el entorno y evitar el bloqueo emocional permite reaccionar con mayor eficacia. Muchas situaciones pueden resolverse mediante una actitud firme, una comunicación adecuada y una correcta gestión de la distancia con el agresor.

La filosofía que transmite Álex es clara: el éxito en defensa personal no consiste en derrotar a un adversario y masacrarlo, ni llevarnos una ovación del público si lo hay, sino en regresar a casa sano y salvo. Evitar la confrontación siempre que sea posible, utilizar únicamente la fuerza necesaria cuando no exista otra alternativa y abandonar el lugar en cuanto se presente la oportunidad son los principios que marcan una actuación responsable y eficaz.